lunes, 23 de marzo de 2015

Toda primera vez suele ser un cumulo de emociones, y para nuestro pequeño, el hecho de conocer por primera vez la nieve lo tenía muy ansioso, llevaba la cuenta regresiva para el día que "iría a la nieve", todas las mañanas despertaba diciendo el número de días que faltaban para el gran día, y es que el asocia la nieve con Santa Claus, por aquello de que en la mayoría de las películas de Navidad siempre hay nieve.

Así que desde el momento en que supo que tendría la oportunidad de ver y tocar la nieve fue una emoción muy grande, como hacer el típico "muñeco de nieve", es más hasta hizo que le compráramos el muñeco de nieve llamado "Friolin" que sale en la caricatura de "la Dra Juguetes", para traerlo consigo al viaje y también conociera la nieve.

En el momento en que el avión comenzó a descender, y se empezaba a ver la ciudad de Montreal cubierta de nieve, su cara de emoción por mucho que yo pudiera platicarlo y describirlo jamás se acercará a lo que mis ojos vieron; estaba sorprendido, maravillado y no paraba de decir... ¡¡mira Mamá, la nieve!!. Sus ojos llenos de inocencia se llenaban de luz por la emoción que estaba sintiendo en ese momento. Él ya estaba queriendo bajarse en ese momento del avión para poder sentirla en sus manos, pero con calma le explicaba que aún nos faltaba algo de tiempo para que eso sucediera, aunque no me hacía mucho caso.
Desafortunadamente el día que llegamos ya era muy noche, y mi pequeño viajero aun con la emoción a tope se subió al taxi, pero justo a la mitad del camino al hotel se durmió. Así que fue hasta el siguiente día, en el que apenas despertar quiso asomarse por la ventana de la habitación, ahí nuevamente se dio cuenta que estaba lleno de nieve por todos lados. Salimos del hotel y desde el momento en que vio por todo el piso la nieve, lo único que quería era pisarla, tocarla y aventarse para hacer angelitos de nieve, aunque en ese momento no fue posible porque ya nos esperaba nuestro guía de turismo para llevarnos en auto a conocer la ciudad.

Ya en el auto, su emoción crecía cada vez más porque veía nieve por todos lados, en las calles, arriba de los autos, arriba de las casas, en los árboles, en las bancas de los parques; pero el momento estelar fue en la Montaña Mont Royal, ahí pudimos bajarnos y lo primero que hizo fue tomar con sus manos la nieve y aventarla, pisarla hasta que sus botas quedaran hundidas y desaparecidas en la nieve, no paraba de reír, estaba feliz y por consiguiente nosotros como padres nos sentíamos en las nubes de poder haber cumplido su sueño de conocer la nieve.
Siempre hay una primera vez en todo y nosotros como padres esperamos poder estar a su lado en cada primera vez (bueno, solo en su niñez) y de la misma forma alentarlo e impulsarlo a que nunca deje a un lado sus sueños y siempre luche por ellos para alcanzarlos...





Publicado por Viajede3 On 10:25 Deja un comentario

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