jueves, 19 de marzo de 2015

Como todo vuelo internacional lo indica, llegamos exactamente con 3 horas de anticipación, de hecho creo que yo nunca había llegado tan puntual a un vuelo, y se hizo mas larga la espera porque tardaron mucho en abrir el mostrador para empezar a hacer el proceso de documentación, pero bueno, como íbamos con la emoción de un viaje tan esperado, el haber estado en una larga fila no lo sentimos tan tedioso.

Ya con boletos en mano, antes de entrar a la parte de las salas de espera, el viajerito nos pidió algo de tomar, así que aquí les va un consejo: NO COMPREN EN EL AEROPUERTO, o al menos traten de evitarlo a toda costa. Todo siempre sale carísimo, pero eso los niños no lo entienden, así que nuestro pequeño agarró un jugo de manzana que costó $17, pero ese no fue taaan caro, si no que se le ocurrió agarrar un huevito kínder (chocolate) que normalmente en una tienda cuesta $16, ahí costó $40!!, así que mi recomendación es llevar una buena cantidad de líquidos y snacks a los pequeños, y de preferencia traerlos de casa, esto siempre y cuando sea para un vuelo internacional.
Dentro de la salas de espera, también es caro, yo por 1 plátano y 1 pieza de pan pagué $40, así que para los que tienen mas de 1 hijo ténganlo muy presente. Ahí mismo en la sala, 30 minutos exactamente antes de abordar el vuelo, le dimos al viajerito la medicina que nos sugirió el médico, Flumil en suspensión, pero ya será cuestión de cada Pediatra lo que recomiende dependiendo del niño, algunos tal vez les provoque mareos el viajar, así que una buena opción para contrarestar esto es el Dramamine.

Una vez abordando el vuelo, nuestro viajerito iba feliz sentado en ventanilla esperando ver despegar el avión; minutos mas tarde, ya en el aire, el pequeño se acomodó con su inseparable "almohadita" y se durmió. Por fortuna (para los padres) él es bueno para dormir y para viajar (así lo consideramos), pues no sufrimos con él en esa cuestión. Así que se durmió un buen rato y al despertar se puso a jugar con el iPad, (aquí les muestro un post que tenemos sobre algunas de las apps que más le gustan a el).
No podía faltar lo típico de todo niño: ¿ya casi llegamos?, pero ¿quién a esa edad no habrá hecho esa pregunta?; después de 5 horas de vuelo mas o menos por fin llegamos a nuestro primera parada: Toronto. Ahí haríamos una conexión para poder llegar al destino final: Montreal; teníamos que pasar primero por migración, y entonces, una gran sorpresa fue ver cerrado el acceso. Se empezó a formar un tumulto de gente y luego filas interminables que ya nos hacían pensar que perderíamos nuestro siguiente vuelo; de pronto comenzaron a llamar a todos los que llevábamos vuelos en conexión, así es que ni tardos ni perezosos nos metimos para correr y poder llegar primero con los oficiales de migración, para acto seguido ir por nuestras maletas, volverlas a documentar y luego entrar a las salas de espera. 

Ya pasando el ultimo filtro de seguridad nos quitaron todo lo que llevábamos de líquido para nuestro pequeño (leche y jugo) y es que olvidamos que pasaríamos de repente de un vuelo internacional a un vuelo nacional, y ya todos sabemos que no se permite llevar líquidos con más de 100 mililitros, sólo en algunos casos es permitido; recuerdo no haber tenido problema cuando el viajerito tenía menos de 2 años. Da tanto coraje que te quiten y voten a la basura las cosas, pero bueno, hay que entender que son políticas y normas de "seguridad", así que después del enojo había que correr para llegar a tiempo al siguiente vuelo, y que logramos si contratiempos.

Nuestro segundo vuelo era de Toronto hacia Montreal, por fortuna un viaje más corto que el primero, tan solo nos imaginábamos que era más rápido que ir de Mexico a Cancun, pero con la misma emoción de llegar ya. El tiempo pasó volando y cuando nos dimos cuenta ya estábamos en Montreal, felices de poder iniciar una nueva aventura juntos en familia...


Publicado por Viaje de Tres On 18:19 Deja un comentario

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