martes, 23 de junio de 2015

Tempranito nos encontramos con nuestra guía en el viejo Quebec, en nuestro Hotel Le Priori, y teníamos una cita con las maravillosas cascadas de Montmorency, que hay que decir que son menos famosas que las de Niagara, pero tienen una caída mas alta, se puede caminar casi a través de ella, pues hay un puente que la atraviesa por su parte mas alta.
Fue un camino de no mas de 20 minutos, nuestro viajerito se entretenía jugando en el camino, pero ansioso de conocer el "gran chorro de agua" como le había dicho Papá que conocería.
Nuestra amable guía nos mostró primero por la parte mas lejana, la parte que desemboca al Rio San Lorenzo, la parte mas lejana y desde donde se puede apreciar la belleza y el gran tamaño. Desde ahí pudimos ver que se puede ascender en teleférico, aunque en invierno por obvias razones permanece cerrado, así que hay pretexto para ir en Verano.
Volvimos al auto, con -10ºC (no hace mucho frío dijo la guía) y el viento me congelaba la cara. Rodeamos un poco a la montaña y subimos hasta la entrada principal para entrar y ver, sentir y escuchar mas de cerca lo imponente de la cascada congelada.

El crujir del hielo y la nieve se escuchaba en cada paso, y eso sorprendía enormemente al viajerito, que en su vida pensó ver tanta junta. Tomamos una veredita para empezar el camino de madera, y lo supimos por el barandal, porque el piso es totalmente blanco. Un buen tip y apreciar el paisaje, caminar despacio, detenerse a tomar fotos, porque de pronto se presentan ante nosotros algunas escaleras que hacen sufrir un poco para subir.
Ya hasta la parte mas alta, y desde el puente que cruza la cascada se tiene una bellísima vista y postal, primero hacia abajo con la propia cascada casi congelada en su totalidad, luego el rio congelado por donde se puede caminar sin problemas, e incluso andar en motonieve. ¡WOW! para recordar esa imagen por siempre.

Ahí a un lado hay área de juegos para niños, aunque imagino claramente que cuando todo eso se empieza a poner verde debe disfrutarse mucho mas, así que no dudo que es una gran opción para visitar y viajar en el Verano.
Pasamos alrededor de una hora y media, empezó el viento mas intenso y a nevar, así pues, hizo mas inolvidable la visita.

Volvimos al centro de Quebec, donde visitamos la juguetería mas famosa de la ciudad: Benjo, así que ahí alguien fue mucho muy feliz, y no precisamente fueron Mamá y Papá. Luego de casi dos horas dentro de la juguetería y un par de cositas en la bolsa caminamos por algunas calles hasta llegar al Castillo de Frontenac, el que roba miradas a cualquiera en la ciudad, pasamos por una de las puertas de entrada de lo que es la ciudad amurallada. 
Luego bajamos hasta Petit Champlain, una callecita diminuta y peatonal que tiene belleza singular cuando esta vestida de blanco; la acompañan durante el invierno bellas esculturas de hielo que se encuentran a las puertas de casi cada tienda. Adelante, un sitio de descanso y una gran escultura que forma una pequeña resbaladilla, maravillosa para los chicos. 

Vuelta al hotel, y durante el camino se escucha una pequeña vocecita con varios comentarios, como:
-"Mami, me ha gustado mucho hacer angelitos en la nieve, ¿nos podemos quedar a vivir aquí?"
- Pero cuando se acabe la nieve, ¿donde vas a hacer angelitos, hijo?
- ¡pues en el pasto, Mamá!.

Llegamos a descansar luego de una gran caminata, ascenso y descenso de calles, callejones y escaleras pero con una gran experiencia en los ojos y en el corazón.

¡Te amamos Quebec!












Publicado por Viaje de Tres On 10:14 Deja un comentario

0 comentarios:

Publicar un comentario

  • RSS
  • Facebook
  • Twitter
  • Youtube

    Blogroll

    Nosotros

    Somos una familia que le encanta viajar, que quiere descubrir lugares, aprender de otras culturas, costumbres y tradiciones. Poder compartir eso con nuestro viajerito es siempre algo maravilloso.