jueves, 20 de abril de 2017

Todos lo sabemos, Disney es de esos lugares donde se dice que la magia existe, y que yo, como escéptico que soy, decía: no, no existe... es sólo que cada persona que desempeña ahí su trabajo CREA magia, hace que exista, hace que te sorprendas en todo momento.
No hay lugar ni cabida para una cara triste, los que lloran son pequeños niños que o porque tienen hambre o por berrinche, pero difícilmente por tristeza o desesperación de estar en un lugar aburrido. 


Y entonces recuerdo, precisamente hoy que mi disco duro está dañado sobre el recordar los momentos que tan sólo con visitar el "mágico" lugar creado por ingenieros y arquitectos me ha dejado en la vida, y con el reto de que las únicas fotos, la película...están únicamente en mi cerebro.

Disneyworld, ahí la visite con mis padres por primera vez, en un viaje entre Miami y Orlando. Un maravilloso viaje familiar donde por primera vez imperaba y prevalecía la felicidad sin ninguna discusión de hermanos, ni entre padres, ni entre padres e hijos... ni de nada. 
Disney estaba ahí, como en las fotos. ¿Por dónde empezar?, no sabíamos, pero había que tratar de descubrirlo todo, Magic Kingdom y Epcot por lo menos estaban en la agenda y con una sola consigna: "nos vamos hasta que cierre el parque, antes NUNCA". Y bien, recuerdo que fue un gran viaje de familia, el último que recuerdo que hayamos echo pasada una Semana Santa.


Honeymoon, Orlando... y ahí volvíamos, como un par de niños ilusionados con su primera vez. Marisol y yo habíamos decidido poner principio a nuestra magia en un mágico lugar... Disneyworld. Sin pensarlo, lo único en mente era divertirse, revivir momentos, vivir nuevos (ahora ya juntos), sentir la vibra de la gente y el lugar. Siempre será inolvidable, porque fue el principio de una larga lista de viajes llena de sonrisas...y mucha magia, como la que sigue perdurando (por fortuna).

Disneyland, California... un año más tarde, el destino nos hizo volver al mágico lugar, ésta vez al lado Este del país, en Anaheim, California. Aunque yo había vivido allá una temporada, nunca lo visité. Ésta era oportunidad predilecta, y así lo marcaban los planes, aventura y adrenalina pura en todo momento, por ello estaban agendados todos los juegos y atracciones más extremas al inicio del recorrido. Hubo algo que dio un giro inesperado y truncó muchos de los planes, y así ha sido en cada nuevo viaje, por eso nunca confío en los planes fijos. De pronto, el viaje "adrenalinico" se desvanecía cuál polvorón en las manos.
La Torre del Terror fue nuestra primera, única y última vez. Al terminar el juego, era casi la hora del "lunch" y entonces había que hacer escala técnica para recuperar energías para el resto del día. Las clásicas y grandiosas piernas de pavo eran elegidas para ejemplificar el canibalismo a medio parque. El destino nos llevó hasta la soledad de una banca justo al frente del castillo, como si de un rígido plan se tratara, pero NO, la razón es que la magia existe.

Sentados cuál pareja noviando en un parque, platicando de todo y de nada, interprentando con emoción el mapa y lo siguientes juegos en el itinerario... Marisol, con toda tranquilidad me dijo un par de palabras, que lamento no recordar textualmente, sacó un sobre de su mochila y me dijo: "te escribí esto"... ¡feliz aniversario!. Empecé a leer con atención, con el grandioso marco que tenía a mi alrededor. Y ahí, volvió la magia, y todo se detuvo. Se puso en pausa cuando al final de la carta decía con letras pequeñas: "positivo", serás Papá. Mágicos momentos.

Disneyland, nuevamente... como si de un "mickey-iman" se tratara y nos siguiera desde el primer viaje juntos, nuevamente el destino (y apenas 2 años después) nos hizo volver ahora como un trío de viajeros al lugar donde empezó la magia.

La experiencia, totalmente nueva, totalmente desconocida...pero que no dudábamos que sería inolvidable, como cada visita. Y entre tanto y tanto...de pronto, ahí estábamos nuevamente sentados en la misma banca frente al Castillo con lágrimas de felicidad (porque esas también existen) viendo materializado aquella carta en una personita en carriola de 1 año y medio... confirmando, ante todo que los sueños se viven y que la magia... si existe.


Publicado por Viajede3 On 13:19 Deja un comentario

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