jueves, 12 de octubre de 2017


Cuando uno se convierte en padre, todo termina girando siempre alrededor de los hijos, y los viajes no son la excepción, tratamos de buscar lugares en los que ellos se sientan más cómodos y que conlleve siempre diversión; en nuestro caso así ha sido desde hace 6 años ya que nuestro pequeño viajero es parte de nuestras vidas.

He leído ya en distintos sitios que nunca debemos dejar a un lado a nuestra pareja, que los hijos no deben ser el único centro de atención, y pensando en aquella frase popular en que los hijos "son prestados", que nosotros solo somos parte de su vida, sus principales y primeros guías, porque a fin de cuentas algún día tomarán la decisión de dejar el nido y vivir su vida. Entonces ahí será el momento de volver a estar únicamente con nuestra pareja, esa persona que uno elige para pasar este viaje llamado vida.
Y bien sabemos que no es lo mismo viajar solos, viajar en pareja o viajar con hijos, por eso nosotros siempre recomendamos por lo menos hacer 1 viaje al año únicamente en pareja, que sirva para desconectarse de todo lo que nos rodea habitualmente, de la cotidianidad, de la rutina, de las caras conocidas, y que exista solo el TU Y YO.

Por esta ocasión (y porque nos lo debíamos) decidimos aprovechar unos vuelos realmente económicos que ofrecía Vivaaerobus ($1,400 vuelo redondo) a la ciudad de Guadalajara, y con un fin de semana era suficiente para desconectarnos y disfrutarnos mutuamente. Como si se tratase de un fin de semana largo (de Viernes a Lunes), buscamos las opciones de que hacer y visitar alrededor de la ciudad de Guadalajara; algo nuevo, algo diferente. Fue en un pueblo mágico donde encontramos la oportunidad de conocer un nuevo y temático concepto, el Hotel de Barricas, llamado Matices, ubicado en Tequila, Jalisco.


¿Como llegamos?


Para llegar a este hotel, viajamos primero a la Ciudad de Guadalajara desde Veracruz en un vuelo por aproximadamente 1 hora 15 minutos; después tomamos un autobús que nos llevo a Tlaquepaque, donde pasamos una noche. La mañana siguiente abordamos un autobús hacia Tequila, luego de llegar al centro del pueblo mágico y reportar nuestra reservación en el hotel, una camioneta vino a buscarnos para llevarnos hasta el sitio del total (unos 15 minutos del centro de Tequila).

Un camino que para donde voltees hay agave, árboles, vegetación, todo es verde, es una sensación maravillosa para los ojos; al cruzar la puerta de entrada lo primero que se ven son los enormes barriles que han sido adecuados como habitaciones. Llegamos a la recepción en donde nos recibieron súper amables, llevándonos hasta la puerta de la que sería por esa noche nuestra Barrica, llamada "LaJach", bella por fuera y por dentro, todo decorado muy al estilo mexicano y con relación al tequila.


Tratamos de aprovechar nuestra estadía ahí el mayor tiempo posible, cada barrica cuenta con una terracita donde de verdad te pueden pasar las horas y no te cansas de observar el paisaje, de respirar aire puro, y que de verdad te desconecta un poco del mundo digital en el que habitualmente nos movemos. Estamos lejos de los autos, de los ruidos, de las personas, parecía estar organizado para que solo fuéramos nosotros dos y la naturaleza.

Esa primera noche solos (después de mucho tiempo) lo disfrutamos como nunca, platicamos, reímos, y por espacios de tiempo, tan solo observábamos la postal en completo silencio. 

Tuvimos la oportunidad de comer en el restaurante del hotel, es subterráneo, y es una maravilla desde que entras por una enorme cava, luego te encuentras con unas grandes escaleras que te llevan a una especie de cueva. La barra simula la antigua rueda y piedra que jalaban los burros para apisonar el maguey y extraer el aguamiel. En la llamada "Taberna del Cofrade" está llena de mesas y sillas en forma de barrica, todo de madera, una gran barra llena de los distintos tequilas que se producen en la Casa Cofradía, un buffet con comida mexicana, con música mexicana, con gran sabor y ambiente mexicano.


Un descanso en barrica "reposado".-


Después de pasar una especial noche dentro de nuestra habitación en forma de barrica, nos fuimos al desayuno (incluido en el precio de la habitación), y luego dimos un recorrido por la fábrica de tequila (también incluido en el precio de la habitación), que se encuentra ahí mismo, por eso con orgullo se muestran como el único hotel con una fabrica tequilera en el mismo complejo. Suerte la nuestra de haber hecho el recorrido en Domingo por la mañana, ya que al ser día de descanso no hay trabajadores y se puede observar y escuchar con atención la explicación de la guía de una manera más tranquila y sin ruidos, ademas hay menos gente y con un grupo muy reducido en el recorrido. Nos mostraron el proceso desde lo más íntimo de sus hornos, nos dieron a probar el tequila más puro, probamos la dulzura del maguey, degustamos de la variedad de tequilas con que cuenta Casa Cofradía, por último tomamos una fresca y deliciosa margarita acompañados de otra pareja de queretanos muy agradables que conocimos ahí, y que nos invitaron a recorrer también los pueblos de Queretaro.

Sin duda, gran experiencia y un gran acierto haber ido a conocer el Matices hotel de barricas para disfrutar de un fin de semana totalmente diferente a lo rutinario y que nos ayudó a conectar con ese TU y YO; encantados porque usamos nuestros sentidos en toda la extensión de la palabra, observamos, olimos, degustamos, sentimos y escuchamos.

Cuando hablamos de presupuesto de viaje, la referencia podría quedar así:
· $2,800 pesos avión Veracruz-Guadalajara,
· $   103 pesos por cada uno en transporte Guadalajara-Tequila,
· $3,724 pesos habitación Matices hotel de barricas,
· $   420 pesos comida (para dos),
· $   180 pesos cena (para dos),
· $   500 pesos transporte privado Tequila-Guadalajara,
· $   450 pesos hotel Guadalajara,
· $   250 pesos taxi al aeropuerto,
TOTAL: $8,530 pesos MXN.

Publicado por Viaje de Tres On 12:39 Deja un comentario

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